jueves, 30 de octubre de 2014

Escuelas y Educación Inclusiva


Por Mtro. René Medina B.

En el reciente Foro de Consulta Nacional para la Revisión del Modelo Educativo, llevado a cabo en la ciudad de Villahermosa, Tabasco el 27 de marzo de 2014, participamos con una ponencia relacionada con el tema:

¿Cómo garantizar la inclusión y la equidad en la escuela básica? y el subtema:

¿Cómo debe ser la escuela inclusiva? ¿Qué requiere para tener éxito?

Lo expuesto, pretende plantear acciones que realmente nos encaminen a avanzar hacia la generación de escuelas y educación inclusivas.

Se parte de la necesidad de reconocer que las escuelas no están pensadas, ni preparadas para dar cabida a todos, sean cuales sean sus características étnicas, sociales, económicas o personales, discapacidad, aptitudes sobresalientes o talentos… y de comprender que son las actitudes la principal barrera a la inclusión.

Cada uno de los actores educativos tiene un papel relevante a desempeñar en torno a este proceso que nunca acaba.

¿Cómo debe ser la Escuela Inclusiva?

El concepto de educación inclusiva es más amplio que el de integración y está relacionado con la naturaleza misma de la educación regular y de la escuela común, implica que todos los niños y niñas de una determinada comunidad aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan una discapacidad.

De acá, la importancia de abrir las puertas de todas las escuelas, para todos los niños, sin que existan “requisitos de entrada” ni mecanismos de selección o discriminación de ningún tipo, para hacer realmente efectivos los derechos a la educación, a la igualdad de oportunidades y a la participación de todo el alumnado, entonces, cada escuela debe asumir la responsabilidad, que implica modificar substancialmente la estructura, funcionamiento y propuesta pedagógica para dar respuesta a las necesidades educativas de todos y cada uno de los niños y niñas, de forma que todos tengan éxito en su aprendizaje y participen en igualdad de condiciones. En la escuela inclusiva todos los alumnos se benefician de una enseñanza adaptada a sus necesidades y no sólo los que presentan necesidades educativas especiales.

¿Pero cómo puede hacerlo la escuela?

Casi siempre se alegan diferentes puntos en contra, algunos razonables, otros no tanto:

- No hay recursos para hacerlo,

- Corresponde al gobierno,

- A las autoridades,

- A la Educación Especial…etc.

Ciertamente, la educación es un proceso multifactorial y por tanto, todos podemos y tenemos mucho que aportar, empecemos entonces, desde el corazón mismo de cada escuela, sin poner pretextos, creando redes de trabajo y cooperación …

Hay que entender que lo que está en juego es el futuro, sobre todo de niños y niñas con discapacidad, para la eliminación o reducción de barreras en su aprendizaje y participación en cuando menos 16 años, que corresponden a su educación primaria, secundaria, preparatoria y universidad; de su inclusión social y vida independiente.

Entre los puntos planteados de cómo debe ser una escuela inclusiva, se consideraron como fundamentales:

1). La accesibilidad y el diseño universal. Las escuelas inclusivas, considerando la diversidad de alumnado que atienden, realizan las adaptaciones y contemplan la generación de apoyos básicos, para la accesibilidad, permanencia y éxito educativo de todos sus alumnos.

2). Crean una visión respecto a la inclusión, la comparten y trabajan por ella, con la comunidad. Sin una visión construida desde el interior de la escuela, será mucho más difícil avanzar, sería como navegar en un barco sin timón. Construirla entre todos y compartirla, propicia un mayor compromiso.

3). Trabajan en tres dimensiones estrechamente relacionadas: Cultura, Políticas y Prácticas inclusivas.

4). Se centran en identificar, eliminar o minimizar las barreras al aprendizaje y la participación, en el contexto de la propia escuela.

5). Desarrollan un trabajo en equipo, con un liderazgo compartido, crean redes de apoyo y cooperación.

6). Trabajan con valores inclusivos, como son la Tolerancia, el Respeto a la Diversidad, la Equidad, la Solidaridad, la Justicia, la Ética y la Paz.

¿Qué se requiere para tener éxito?

1). Construir su propio Código o Decálogo, el cual promueve la cohesión del equipo e incorpora a través de declaraciones de principios y valores, los fundamentos morales y éticos de la escuela.

2). Tener claro sus roles. Mantener una actitud flexible hacia la diversidad, la aceptación de las diferencias y propiciar la inclusión. Atender la diversidad áulica poniendo en práctica los principios de acceso, permanencia, pertenencia y equidad, establecidos por la UNESCO y que son a la vez, derechos de los educandos.

3). Construir redes y estrategias de colaboración. Existen alternativas de apoyo para realizar un trabajo cooperativo tanto en el sector público como privado. Las USAER, CAM y CRIE, son unos de los principales, y cuyo rol debe ser favorecer la inclusión en las escuelas.

4). Trabajar con el Índice de inclusión, de Tony Booth y Mel Ainscow. El Índice es un conjunto de materiales diseñados para apoyar a las escuelas en el proceso de avanzar hacia una educación inclusiva.

5). Mejorar su accesibilidad. La accesibilidad se refiere a las medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, en el contexto del aula y la escuela.

6). Convertirse en una organización en constante aprendizaje. Profundizar en el conocimiento disponible a través de diferentes medios, sobre los derechos de las personas con discapacidad y de la diversidad en general.

También se apunta sobre el cambio de paradigma, respecto a la discapacidad y la educación especial, el cual implica a los docentes de la escuela regular, especial y a la sociedad en general. Dos conceptos que deben contemplarse, para generar cambios en el trato y atención de niños, jóvenes y en general de las personas con discapacidad: el Modelo Social de la Discapacidad y el papel actual de la Educación Especial, de los cuales el primero: resitúa la discapacidad en las diversas barreras económicas, políticas y sociales construidas en los contextos; el segundo: que la Educación Especial transite del modelo clínico-terapéutico a ser un coadyuvante en la generación de escuelas y educación inclusivas, ante el reto de la educación inclusiva, las prácticas educativas que se requieren, no son de tipo terapéutica.

Una herramienta útil para el cambio de los paradigmas en la Educación Especial, es el Modelo de Atención de los Servicios de Educación Especial, MASEE, 2011, editada por la Secretaría de Educación Pública.

Con relación al papel de las autoridades, se plantea:

1. Dotar de infraestructura a las escuelas de acuerdo a sus necesidades (accesibilidad, materiales, TIC’s,).

2. Fortalecer de forma real a la Educación Especial, (Capacitación, conformación de más equipos de trabajo, etc.).

3. Pirámide invertida de la calidad. Moller Claus es presidente y fundador de Time Manager Internacional, una empresa de entretenimiento y educación en dirección de personal con gran presencia en todo el mundo. Según este gurú, el éxito de una organización “depende del comportamiento de todos sus miembros, por lo que el nuevo modelo administrativo no está enfocado solamente al mundo de los gerentes, sino también al de todos los empleados”. Cree que el jefe debe estar ahí “para servir a los trabajadores, para facilitar su labor y, así, poder brindar un mejor servicio. Lo que deben hacer todas las mañanas, es ver cómo pueden ayudar a sus trabajadores”. Propone la “pirámide invertida”, en contraposición a la estructura jerárquica clásica.

4. Transparencia y Rendición de cuentas en todos los niveles.

En conclusión, la propuesta pretende contemplar a los principales agentes educativos: las y los docentes de la escuela regular, especial y autoridades educativas de todos los niveles.

No es algo acabado, sino en continua construcción, de tal forma que estamos abiertos a su enriquecimiento, sus opiniones, propuestas, etcétera.


viernes, 3 de octubre de 2014

Tratamiento del Pie Equino Varo con Método de Ponseti.


Por Sylene Moreno


El propósito de esta nota,es explicar porque un tratamiento ortopédico aprovecha la respuesta biológica del tejido conectivo y hueso joven, a cambios correctivo en la posición, obtenidos gradualmente por manipulación y enyesado para corregir el pie equino varo congénito.

El Método de Ponseti es el menos invasivo y el más efectivo de los tratamientos del pie equino varo, se practica en bebés recién nacidos, a partir de los 11 o 14 días según las recomendaciones del doctor y es efectivo inclusive en bebés mayores hasta los 2 años de edad. Aún no se ha establecido el límite de edad ya que existen casos reportados por el Dr. Ponseti de niños de 5, 7 y hasta 10 años que fueron satisfactoriamente tratados con el mismo método.

Las liberaciones articulares y la cirugía ósea deben ser utilizado solo en los raros casos de pies muy severos con ligamentos tarsianos muy rígidos que no responden al estiramiento. 
El pie equino varo muy corto o muy rígido puede ser la única manifestación de artrogriposis distal. El tratamiento del pie equino varo ha sido controversial durante los últimos 150 años. La mayoría de las veces estas cirugías dejaban grandes cicatrices, rigidez articular y debilidad.

El pie equino varo es una de las deformidades congénitas más comunes.

La patología, la anatomía funcional del pie equino varo, y los cambios estructurales en sus ligamentos, tendones y músculos deben ser bien entendidos para poder plantear las bases sólidas de un tratamiento temprano y no quirúrgico de esta deformidad.

El pie equino varo es una deformidad compleja tridimensional con cuatro componentes: equino, varo, aducto y cavo.

Un adecuado tratamiento ortopédico, basado en una sólida comprensión de la anatomía
funcional de el pie y en la respuesta biológica del tejido conectivo joven, y los cambios en la
dirección del cartílago y el hueso debido al estímulo mecánico pueden gradualmente reducir o casi eliminar estas deformidades en la mayoría de los pies equino varos. Los padres de todos los niños con pie equino varo pueden estar seguros de que su hijo, cuando es tratado por manos expertas, tendrá un pie funcional, plantígrado, de aspecto normal, que no requiere de zapatos especiales y con una movilidad bastante buena.

El ortopedista con experiencia puede determinar fácilmente el grado de desplazamiento de los huesos y el rango de movimiento de las articulaciones del pie equino varo.

El tratamiento con manipulación está basado en las propiedades inherentes del tejido conectivo, cartílago, y hueso, que responden a los estímulos mecánicos apropiados creados por la reducción gradual de la deformidad.

Un aparato de yeso es aplicado después de cada sesión semanal para mantener la corrección y elongar los ligamentos. Los huesos desplazados son gradualmente llevados a la alineación correcta, y sus superficies articulares remodelan progresivamente hasta hacerse congruentes.

Los yesos tienen tres propósitos:

1)Facilitar la remodelación de las articulaciones del tarso,

2)Mantener los ligamentos elongados y

3)Aflojarlos lo suficiente para facilitar la elongación subsecuente con la manipulación en intervalos de 5 a 7 días.

Generalmente, después de dos meses de manipulación y enyesado, el pie parece discretamente sobrecorregido. Después de unas semanas en las férulas el pie se ve normal. 



Después de la corrección de la deformidad en equino varo, la ferulización por muchos meses es indispensable para ayudar a prevenir las recidivas. Ya que la principal fuerza correctiva sobre el varo y la aducción del pie equino varo es la abducción (esto es, la rotación externa del pie alrededor del astrágalo), una férula es necesaria para mantener el pie en el mismo grado de abducción, como cuando estaba en el yeso. Las férulas se utilizan tiempo completo por dos a tres meses y después por la noche durante cuatro a cinco años. La férula debe mantener el pie en 60 grados de rotación externa para prevenir recurrencia de la deformidad en varo del talón, aducción del pie y marcha en rotación interna. El tobillo debe estar en dorsiflexión, para prevenir la recurrencia del equino.




Independientemente del tipo de tratamiento, el pie equino varo, tiene una gran tendencia a la recidiva (Reaparición de una enfermedad poco después del periodo de convalecencia).
Se asume erróneamente que la deformidad recurre porque no ha sido completamente corregida. De hecho, la recidiva del pie equino varo es causada por la misma patología que inició la deformidad. 

Con el mismo grado de severidad, la recidiva es menos frecuente en un niño cooperador con padres responsables que siguen las indicaciones fielmente. 



Referencia:

Pie Equino Varo Congenito. Fundamentos del Tratamiento. Segunda Edición. IGNACIO V. PONSETI. Profesor Emérito, Departamento de Cirugía Ortopédica, Universidad de Iowa
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