martes, 17 de diciembre de 2013

Mito y Realidad de la Parálisis Cerebral


Por Sylene Moreno

Las grandes dificultades que nos encontramos para resolver la problemática de niños con parálisis cerebral, crea una sensación de angustia en los padres y familiares, que se extiende a los profesionales que favorecen la creación de mitos.
El intento por desmitificar puede ser molesto para algunos, pero espero reconozcan la buena intención.

PRIMER MITO  “El termino parálisis cerebral corresponde a una entidad bien defina”
1.- La existencia de una lesión cerebral, es cierto que estas pueden ser visibles en técnicas de diagnóstico como la Resonancia o TAC, pero pueden existir otras alteraciones bioquímicas no detectables.
2.- La no evolutividad de esta,  se entiende como la falta de mejoría o de empeoramiento (involutividad). La lesión cerebral puede cambiar  debido a sufrir cambios estructurales por la vascularización cerebral. Como también, pueden surgir cambios adaptativos en las redes neuronales consecutivas a la plasticidad cerebral. Hay que tener en cuenta la maduración cerebral y la adaptabilidad del cerebro para reorganizar sus funciones, como respuesta a la recepción de estímulos. En general se espera una mejoría funcional en el niño.  Y visto desde el lado funcional, el cuadro clínico del niño puede empeorar debido a la escasa movilidad y deficiencias en el estado de aprendizaje.  Es el denominado efecto “halo” es algo que rodea y se deriva del núcleo de la lesión como consecuencia indirecta de ésta.

SEGUNDO MITO “Existen métodos Prêt-à-porter para niños con parálisis cerebral”
En los niños con parálisis cerebral no hay tratamientos “listo para llevar”, todo ha de confeccionarse  “a medida” de las necesidades individuales.
El problema a la hora de la búsqueda de un tratamiento para los niños con parálisis cerebral, es que cada paciente es único. Los niños pueden mejoran y desarrollarse físicamente, pero lo hacen a un ritmo diferente y por lo tanto, es difícil definir tanto el avance natural de un niño con parálisis cerebral, como los beneficios de un posible tratamiento.
Los tratamientos fisioterapéuticos más rentables, son aquellos que definen objetivos a corto plazo, considerando que la finalidad es conseguir la marcha, desarrollando patrones adecuados que propicien la motricidad sin provocar alteraciones perniciosas en la estructura del cuerpo.

Para medir los resultados se puede utilizar esta escala:
1) Marcha en exteriores ( calle en todo tipo de terreno)
2) Marcha en el interior de la casa
3) Marcha sólo en el centro de rehabilitación
4) Ningún tipo de marcha (silla de ruedas)

Se considera exitoso un tratamiento, cuando un niño con parálisis cerebral  es capaz de caminar 15 metros, aunque sea con bastones y ortesis, por la calle en todo terreno sin caerse y sin llegar agotado al final.

TERCER MITO “Las personas con parálisis cerebral  presentan discapacidad intelectual”
En la medida en que la lesión limite las funciones motoras, sensoriales y del lenguaje, la persona afectada va a sufrir una serie de condicionantes que van a determinar alteraciones en la organización perceptiva, en la atención y en la memoria.
Las alteraciones en el ámbito de la comunicación (habla, lenguaje y función comunicativa) constituyen una de las características más peculiares de muchos.
Las dificultades en el habla están estrechamente relacionadas con la alteración neuromotriz, en este caso por la afectación de la musculatura respiratoria, fonatoria y articulatoria. Los déficits en la coordinación respiratoria, las malformaciones bucales, las alteraciones en la movilidad laríngea y en los músculos de los labios, lengua y mandíbula, así como la dificultad para controlar los movimientos (sincinesias), van a condicionar la funcionalidad del habla, pudiendo dificultar su comprensión hasta hacerla ininteligible o incluso inexistente.
Debe advertirse en este punto que no se trata de personas que no puedan comunicarse por carecer de lenguaje, se trata de personas que solo tienen limitada, o totalmente inhibida, su capacidad para comunicarse (expresarse) oralmente.
Las alteraciones descritas podrán llegar a comprometer las funciones comunicativas, de modo que las dificultades de control del entorno terminen por disminuir el interés del afectado por comunicarse, tendiendo a utilizar un repertorio comunicativo mínimo.
En el ámbito cognitivo se deben de estimular las capacidades que posee la persona afectada desechando los contenidos del currículo a los que no puede acceder, facilitando las situaciones experienciales, y programando las actividades en un grado de complejidad creciente de modo que no se produzcan situaciones sistemáticas de fracaso. Es así mismo necesario potenciar la optimización de las capacidades específicas para el procesamiento de la información (percepción, atención y memoria), así como estimular el ámbito sensorial para compensar las posibles deficiencias existentes.

BIBLIOGRÁFICA
:
1) LA PARALISIS CREBRAL MITO Y REALIDAD.- MIGUEL TOLEDO
2) PARÁLISIS CEREBRAL Y DISCAPACIDAD INTELECTUAL.- ANTONIO RUIZ BEDIA Y ROSA ARTEAGA MANJÓN


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